Criogenización: Vida eterna, tecnología e inmortalidad

La criogenización ha sido siempre un tema que ha generado gran controversia en el mundo de la ciencia. Mantener seres humanos en condiciones de congelación, con el fin de mantener sus funciones vitales suspensas, para una futura reanimación. El proceso de criogenización es relativamente sencillo, ya que solo es necesario inyectar en el cuerpo que se va a criogenizar unas sustancias que impedirán la formación de cristales en el interior de los tejidos de los diversos órganos, lo cual podría poner en peligro su integridad. Después, este cuerpo es conservado en nitrógeno líquido en espera de que la cura a la enfermedad que padece pueda ser descubierta. Los procesos de criogenización comenzaron a investigarse sobre los años sesenta y a partir de ahí se ha ido evolucionando hasta conseguir que se realicen en seres humanos. Fue en esos años cuando Robert Ettinger y Nathan Duhring, pseudónimo de Evan Cooper, formularon la Teoría de la Criogenización con la que pusieron de manifiesto que un ser vivo, tras fallecer y ser congelado, podría potencialmente llegar a ser revivido. El primer criogenizado de la Historia fue el Dr. James Bedford un 1 de enero de 1967.

Para que el cuerpo no entre en descomposición y que no se produzca la muerte total, se aplican bolsas de hielo en axilas, cara, etc… y por vía intravenosa se inyecta un líquido crioprotector. A partir de aquí ha de irse enfriando el cuerpo progresivamente con hielo y aceite de silicio hasta llegar a la temperatura en la que se mantendrán: -196º.

Hay tres tipos de muertes: la legal, que seria cuando el médico certifica que el paciente ha muerto; la clínica, que es cuando el cuerpo ha muerto, pero se mantienen las células vivas, de cara por ejemplo a un transplante. Y la muerte biológica que seria cuando ya las células han muerto. En cualquiera de las dos primeras puedes ser criogenizado.

Un asunto por el que se ha escrito mucho, a veces demasiado. Hay parte de verdad y no menos de mentira. Como no, el tema ha sido caldo de cultivo para el nacimiento de autenticas leyendas urbanas, como por ejemplo la de Walt Disney. La primera novela en la que aparece la criogenización es “Los Hijos de Matusalén“, escrita por Robert Heinlein en 1941, y la denomina “sueño frío”. En la ciencia ficción, en la serie Aliens, Ripley viaja en ese estado por el espacio. También Philip Fry, en Futurama, es congelado accidentalmente y despertado en un futuro lejano. En 1986 la novela Fiasco, de Stanislaw Lem indaga sobre los aspectos morales de la criogenia. En 1997 la película de Aménabar “Abre los Ojos“, titulada “Vanilla Sky” en el remake de Tom Cruise, también indaga sobre el tema.

Un ejemplo de sociedad dedicada a estos menesteres es “Alcor Life Extension Foundation” , una compañía sin ánimo de lucro de Scottsdale (Arizona) que investiga, aboga y practica la criónica, es decir, la preservación de las personas después de la muerte legal en nitrógeno líquido, con esperanza de restaurarlas con una salud completa cuando se hayan desarrollado nuevas tecnologías en el futuro. Su nombre viene de “Allopathic Cryogenic Rescue,” (rescate criogénico alopático), siendo alopática la filosofía médica que defiende que cualquier tratamiento que mejore el pronóstico de un paciente es válido. Pagando por adelantado el coste oscila entre 70.000 y 140.000 dólares según si eliges criogenizar solamente tu cabeza o bien de cuerpo entero.

Os recomendamos para todos los interesados en el tema el siguiente documental, dividido en cinco partes sobre Alcor y algunos de sus miembros titulado “Descongelar la muerte”:

Hoy en día, en España, no existe ningún centro de criogenización, si bien si tenemos la Sociedad Española de Criogenización, que se encarga de ofrecer información y asistir a aquellos que desean ser criogenizados, el proceso.  Andrés Albarrán Carrasco, el presidente de la asociación, dedica una entrevista respondiendo a preguntas de lo más variadas.

Otro ejemplo de iniciativa podría ser la de VidaPlus, que extrae sangre del cordón umbilical en el momento único del nacimiento para su posterior criogenización a nivel de células madre con fines terapeuticos. La sangre del cordón umbilical contiene valiosas células madre que son útiles actualmente en tratamientos de medicina regenerativa, del sistema inmunológico y terapias contra el cáncer.

Si nada de esto funciona, recuerda que siempre puedes criogenizar tus muñecos Lego.

Muchas personas esperan congeladas a que sea una realidad. Otra cuestión es que en el futuro pueda llegar a ser efectiva.

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